Las campañas contra Cuba
Desde los inicios de la lucha revolucionaria definitiva en nuestro país, una de las armas utilizadas permanentemente ha sido el de propagandizar a escala internacional las mentiras y tergiversaciones más increíbles sobre situaciones especiales, creadas a estos efectos, con el afán de destruir la imagen de la Revolución Cubana y sus dirigentes.
Así desde el asalto al Moncada, a la lucha en la Sierra y en la clandestinidad, se han vivido múltiples ejemplos diseminados en los medios de comunicación occidentales, tendentes a crear la duda en la opinión pública internacional, a la vez de pretender socavar la unidad revolucionaria interna.
Después del triunfo en enero de 1959; estas actividades se han multiplicado; así lo vimos cuando a través de la OEA, se pretendió aislar a nuestra patria por el hecho de apartarnos de las doctrinas dictadas por los gobiernos de Estados Unidos; de esta forma se promovió el alzamiento de bandidos en nuestras montañas, la realización de sabotajes vandálicos como voladura del vapor “LA COUBRE,” quema de cañaverales y centrales con acciones desde y dirigidos desde territorio norteamericano.
La operación “PETER PAN,” fue un caso probado de guerra sicológica aplicada, donde más de 14 mil niños cubanos fueron enviados hacía MIAMI; por temor a los infundíos esparcidos por los intereses mancomunados de la reacción y sus amos.
Previa a la invasión de Playa Girón se daba una imagen de una Cuba dividida y anhelante de la intervención extranjera, para además simular el levantamiento de supuestos pilotos cubanos para bombardear nuestras bases aéreas previamente al inicio la invasión mercenaria.
Mintieron en las Naciones Unidas como quedó demostrado posteriormente. Cuando la Crisis de Octubre, crearon el engendro de que Cuba pretendía atacar a los Estados Unidos con cohetes nucleares, para no dar oportunidad a nuestro país el derecho de poseer armas defensivas equivalentes a las que tiene el aparato militar estadounidense.
Mucho ha llovido sobre este tema y continua la misión del sistema capitalista del mundo desarrollado, de tratar de doblegar la voluntad y el ejemplo de Cuba y de su sistema socialista, como esperanza real y concreta del mundo subdesarrollado. Una de las más grandes campañas realizadas fue la del supuesto inválido, Armando Valladares; el cual rompió el hechizo al bajar por sus propios pies en el aeropuerto español de Barajas; no obstante el Gobierno de Estados Unidos le nombró posteriormente embajador ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra. Cualquier cosa o detalle que consideran pueda crear problemas internos o denigrar nuestra Revolución es utilizado inmediatamente por el coro existente a estos efectos.
Sólo la solidaridad y confianza de los pueblos en todo el mundo en la Revolución Cubana, su justeza, su obra conocida y su política nacional e internacional, se mantiene contra viento y marea con el cariño y la comprensión a nivel de la población mundial; los gobiernos defensores del sistema que representan acogen las campañas contra Cuba, para ver sonreír al dueño del mundo actual, a quien siguen como marionetas tiradas por cordeles. Pero el pueblo que los conoce mantiene intacta su confianza y siempre espera la explicación oportuna de la verdad de la Revolución.
La triste situación de la muerte suicida del ciudadano Orlando Zapata, a través de una huelga de hambre prolongada y de su estado clínico anterior es hoy fuente de mentiras y tergiversaciones contra Cuba y su sistema; una vez más se alzan las lanzas imperiales por denostar de nuestra patria. En primer lugar pretender fabricar una causa política con un preso común por estafa mantenida, exhibicionismo y otras causas menores, pero de índole común; que fue reclutado y utilizado por elementos contrarrevolucionarios, para hacer de bandera, en una campaña esperada para utilizar, largarse contra nuestra patria.
La vergüenza y la realidad de nuestra Revolución y sus dirigentes jamás podrá ser empañada ante el tribunal de los pueblos que nos creen y nos respetan, a todos ellos nuestro agradecimiento por su confianza y con la seguridad de no abandonar la lucha por mucho que el enemigo trate de minar nuestra fuerza.
Por: Pedro Pablo Gómez










