
(Iliana García Giraldino-ICAP)
-El líder independentista puertorriqueño, digno y corajudo luchador que resistió más de 35 años en cárceles estadounidenses, 12 de ellos en solitario;
-Quien compartió celda por más de cuatro años con nuestro Fernando;
-El padre tierno; el abuelo querido;
-El camarada combatiente;
-El indoblegable amante de su Isla, de su pueblo, del mar, de las mariposas monarcas;
-El hombre sencillo, culto y de gran sensibilidad que pintaba hermosos cuadros y escribía conmovedoras cartas durante su confinamiento;
-Quien jamás se dejó vencer en la prisión por el pesimismo, la pesadumbre, el aislamiento, la soledad, la lejanía o la desesperación;
-El prisionero al que por más de 35 largos y penosos años –toda una vida- nunca le faltó la fe, quien se sentía libre en la cárcel y educaba a quienes le rodeaban siendo respetado y admirado;
-El patriota firme en sus convicciones, que no ha dejado de proclamar desde que salió de prisión que continuará la lucha por Puerto Rico libre;
-Quien fue recibido por su pueblo en las calles, en un festejo inmensamente popular y alegre;
-El amigo de Cuba que ha reiterado su deseo de estar en la tierra de Martí y Fidel, y de “abrazar al pueblo cubano”
-El hombre excepcional, protagonista de una gigantesca y ejemplar hazaña de resistencia anti imperialista
-Quien construyó un colosal monumento a la lealtad a los principios, al sacrificio, la entereza, el valor y la capacidad de amar
-El hombre que ha sembrado para siempre en la historia de nuestros pueblos un legado de honor, virtud y decoro
-Hijo ilustre del pueblo boricua que fue capaz con su hidalguía y dignidad unir a los puertorriqueños y levantar un clamor universal solidario por la justicia
“Honrar, honra”, nos enseñó José Martí. Cuba recibe con todo su amor y solidaridad de Revolución a Oscar López Rivera, legendario patriota de Nuestra América y de su amada Puerto Rico. Habrá que agradecerle eternamente su hombrada. Como expresara nuestro Apóstol, ”La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”.
¡Bienvenido hermano! ¡Cuba se enorgullece al recibirte!

