Vigencia y contemporaneidad de la Ley Torricelli
La Ley Torricelli ha sido la gran esperanza imperialista de torcerle el cuello a la Revolución Cubana en los momentos más críticos del período especial, creyendo agonizante a la propia Revolución.
Cuando nosotros decimos que al derrumbarse la Unión Soviética y desaparecer el campo socialista se recrudece el bloqueo económico sobre Cuba, nos estamos refiriendo, en primer lugar, cronológicamente, a la Ley Torricelli.
Cuando decimos que Cuba se ve sometida a un doble bloqueo ahora y se vio sometida a un doble bloqueo al desaparecer la Unión Soviética y el campo socialista, no se trata, simplemente, de que fuera la suma del viejo bloqueo norteamericano que estaba presente desde el mismo año 1959, más los elementos que se suman por la desaparición de la Unión Soviética. Es que el bloqueo norteamericano se multiplica, se intensifica, creyendo que ha llegado el momento de darle el empujón final a la Revolución Cubana y, ante todo, haciendo desmoronar la economía cubana.
Creo que es importante tener en cuenta el momento y la situación de la economía cubana en ese instante.
Estamos hablando de los años 1991, 1992, 1993, en los cuales las dificultades económicas, el impacto que sufre la economía cubana, son los más duros de todo el período especial. Estamos hablando de una economía que ve desaparecer abruptamente, prácticamente, el 85% de su comercio exterior; de una economía que ve un descenso en su Producto Interno Bruto de casi 35%, si comparamos el año 1993 con el año 1989, es algo como si de un tajo a la economía cubana le hubieran amputado la tercera parte apenas en un corto período.
Es el momento en el cual el abastecimiento de combustible para la economía cubana se reduce abruptamente a menos del 50% de lo que había sido en el año 1989, en que se crea, por la contracción de la economía, un déficit en el presupuesto del Estado que alcanza una cifra enormemente alta, de más de un 33% con relación al Producto Interno Bruto. Ahora ya lo tenemos controlado y es de menos de un 3%; pero ese fue un nivel sumamente elevado.
Fue, el momento en que tocamos fondo en términos de dificultades económicas. En ese justo momento, la Ley Torricelli elige dos blancos fundamentales bien sensibles para nosotros: en primer lugar, elige la prohibición del comercio con subsidiarias norteamericanas radicadas en terceros países.
Nosotros todavía en el año 1991 tuvimos un monto de intercambio comercial de 718 millones de dólares con estas subsidiarias, y, de esos 718 millones, fueron importaciones cubanas 383 millones de dólares, que en lo fundamental, en un 90%, fueron compras de medicinas y alimentos, especialmente importantes cuando justamente se derrumbaba la Unión Soviética y se nos venía encima toda la crisis económica.
Todavía en el año 1992 nosotros importamos 407 millones de dólares procedentes de estas subsidiarias radicadas en terceros países.
Ya en el año 1993, después de la aplicación de la Torricelli, el monto de intercambio comercial se reduce a la cifra de 1 800 000 dólares; o sea, prácticamente desaparece, y de ahí en adelante se reduce a cero.
El segundo blanco elegido es el transporte marítimo, elevar el costo de nuestro transporte marítimo cuando ha desaparecido la posibilidad de utilizar mercantes soviéticos para transportar nuestro comercio exterior.
Conviene aclarar una idea, y es que después de la Torricelli viene la Helms-Burton, pero no hay que creer que la Helms-Burton sustituye a la Torricelli. La Torricelli está vigente totalmente y la Helms-Burton lo que hace es agregar una suma de perversidades a lo que ya tenemos en la Torricelli; o sea que nosotros resistimos a la Torricelli, que sigue estando vigente, y resistimos a la Helms-Burton.