Latinoamérica en la encrucijada de la integración
Juan Diego Nusa Peñalver
La necesidad de mayor voluntad política para superar obstáculos hacia la verdadera integración latinoamericana y caribeña, fue señalada hoy en esta ciudad, en el XI Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo.
En la comisión dedica al tema, disertaron Oscar Santiago, subsecretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), los economistas brasileños Fabio Guedes y Ricardo Barreto, además de Karen Longaric, de la universidad Simón Bolívar, de la ciudad de Sucre, Bolivia.
Los expertos consideraron que la integración subregional es una de las herramientas a disposición de los países de esta parte del mundo para enfrentar en mejores condiciones la crisis financiera y económica actual, la cual puede agravarse más en los próximos meses.
Santiago significó que la ALADI, que reúne a 12 naciones latinoamericanas y caribeñas, a la cual pronto se incorporará Panamá, no ha sido capaz de pasar más allá de un esquema de preferencias comerciales, debido a los temores y diferencias entre los actores que la conforman.
Existen temores, agregó, en la homogenización y la cesión de una parte de la soberanía en política comercial.
El brasileño Guedes destacó que favorecen la unión los nuevos vientos de cambios políticos y económicos que se operan en el área y el fracaso estrepitoso de las políticas neoliberales dictadas por el llamado Consenso de Washington.
La académica Longaric se refirió a la década perdida de 1980 y a varios factores externos que conspiran contra el ideal integrador, como los tratados de libre comercio propuestos por EE.UU. y la Unión Europea a naciones latinoamericanas.
También ahondó en torno a las enormes asimetrías económicas, la extrema pobreza y las diferencias políticas.
Los especialistas destacaron la gran cantidad de esquemas de integración, que poco a poco pierden su credibilidad por tales motivos y la necesidad de que los líderes subregionales lleven de la palabra a la práctica la voluntad política para materializar este caro anhelo, hoy en una encrucijada.
Todos concluyeron en que América Latina y el Caribe están destinadas a unirse para ganarse un espacio en las decisiones mundiales y no ser relegadas a mero actor sin voz ni voto.
(Tomado de la AIN)










