Estados Unidos: fin a la era de los préstamos
Por: Joaquín Rivery Tur
La costumbre de los norteamericanos a vivir en un sistema en el que las
familias subsistían de préstamos, con enormes deudas que nunca terminaban
de pagar, se acabó abruptamente.
Finalizó la fiesta, dice la agencia española y, en la cultura popular,
el miedo ha dado paso a la praxis en la cual los consumidores abandonan
sus tarjetas de crédito y \"comienzan a vivir dentro de sus medios\".
El despilfarro tan característico de los estadounidense, azuzado por la
interminable publicidad que los instaba a obtener tarjetas de crédito,
casas lujosas y artículos innecesarios, ha sufrido knock out.
Ahora, con millones de personas desocupadas, muchas de las cuales no
cuentan siquiera con el seguro de desempleo, el consumo desbordante ha
encontrado freno.
Ni los fuertes descuentos de los almacenes, muchos al borde de la
quiebra o en proceso ya de cerrar, son aliciente para el consumo: no hay
demanda de pantallas gigantes de televisión ni de ropa de marca, ni
coches de lujo o artilugios de alta tecnología.
El mayor azote en estos momentos es el desempleo. Como todo indica que
los bancos continúan negándose a conceder créditos porque están
embarcados en deudas causadas por el desastre inmobiliario, y quienes
están en paro forzoso no tienen garantía de pago de los préstamos, la
gente tiene que vivir de lo que posee.
Actualmente muchas familias, negocios pequeños, medianos y grandes y
enormes corporaciones ni siquiera cuentan con la posibilidad de que los
conglomerados bancarios les concedan empréstitos.
La crisis aún no ha tocado fondo, pero muchos estadounidenses ya se
ahogan porque sus pérdidas los conducen a una época donde sobrevivir es
difícil.
Howard Davidowitz, presidente de la consultora neoyorquina del sector
minorista, consideró que \"asistimos a un cambio gigantesco en la cultura
popular motivado por el miedo a perder el empleo, miedo a no poder pagar
la hipoteca u otros préstamos, y malas noticias por todas partes.
El especialista, que maneja con destreza las cifras de su sector, dio a
conocer cómo los consumidores están enterrados en una deuda de alrededor
de 14 billones de dólares, realidad \"que ahora les obliga a comprar
menos de todo y a buscar gangas... y las tiendas que respondan a esa
necesidad son las que sobreviven\".
La situación es tan grave que una gran cantidad de economistas duda
sobre los resultados del plan de rescate aprobado por el presidente
Barack Obama; otros, tienen puestas sus esperanzas en él.
El abismo es tan insondable que el proyecto de Obama incluye 75 mil
millones de dólares para ayudar a entre siete y nueve millones de
propietarios que podrían perder sus casas por problemas financieros.
Para ofrecer una idea de lo que sucede, la agencia norteamericana AP
dijo esta semana que enero fue "otro mes horrible para la economía", pues "la producción industrial bajó en enero, debido en parte a los problemas
que sufre la industria automotriz, en tanto la construcción de viviendas
registró una baja récord, mostrando que la situación económica en Estados
Unidos empeora con cada día que pasa".
(Tomado de la AIN)










