Bienvenidos al Sitio del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

 

 

--------------------------

 

--------------------------

Club Martiano

Para un amigo sincero

--------------------------

correo

--------------------------

Prensa Nacional

--------------------------

Club Martiano

 

martí

Para un amigo sincero

 

Nuevos valores para una nueva civilización



Frei Betto

En el Foro Social Mundial de Belém, se concluyó que las alternativas al neoliberalismo y a la construcción del ecosocialismo no se engendran en la cabeza de los intelectuales o de programas partidarios, sino en la práctica social, a través de luchas populares, movimientos sindicales, campesinos, indígenas, étnicos, ambientalistas y comunidades de base.

Para gestar tales alternativas se exigen al menos cuatro actitudes. La
primera una visión crítica del neoliberalismo. Éste profundiza las
contradicciones del capitalismo, en la medida en que la expansión
globalizada del mercado estimula la competitividad comercial entre las
grandes potencias; desplaza la producción hacia regiones donde se puedan pagar salarios irrisorios; estimula el éxodo de las naciones pobres hacia las ricas; introduce tecnología de punta que reduce los puestos de
trabajo; vuelve a las naciones dependientes del capital especulativo; e
intensifica el proceso de destrucción del equilibrio ambiental del planeta.


La segunda actitud: organizar la esperanza. Encontrar alternativas es un
trabajo colectivo, puesto que no surgen de la cabeza de intelectuales
iluminados o de gurús ideológicos. De hay la importancia de dar
consistencia organizativa a todos los sectores de la sociedad que esperan
otra cosa diferente de lo que se ve en la realidad actual, desde
agricultores que sueñan con trabajar su propia tierra a jóvenes
interesados en la preservación del medio ambiente.

La tercera actitud es rescatar la utopía, el neoliberalismo no trata
solamente de destruir las instancias comunitarias creadas por la
modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el

Estado democrático. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce la
persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura
socio-política- económica en la cual se inserta, y lo considera mero
consumidor. Por lo mismo se extiende también a la esfera cultural. Como
diría Emmanuel Mounier, el individualismo es opuesto al personalismo.

Pascal fue enfático: “El Yo es odioso”.

En su apogeo el capitalismo lo mercantiliza todo: la biodiversidad, el
medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos arrancados a los niños, etc. y hasta nuestro mismo imaginario. Un ejemplo trivial es lo que se gasta en la compra de agua potable envasada industrialmente, dejando de lado el viejo y buen filtro de cerámica o incluso la recogida del agua limpísima de lluvia después de un minuto de precipitación.

Sin utopías no hay movilizaciones motivadas por la esperanza, ni
posibilidad de visualizar un mundo diferente, nuevo y mejor.

Cuarta actitud: elaborar un proyecto alternativo. La esperanza favorece la
emergencia de nuevas utopías, que deben ser traducidas a proyectos
políticos y culturales que señalen las bases de una nueva sociedad, eso
implica el rescate de los valores éticos, del sentido de justicia, de las
prácticas de solidaridad y compartimiento, y del respeto a la naturaleza,
en suma, se trata de un desafío también de orden espiritual, en la línea
de lo que pregonaba el profesor Milton Santos, de que debemos priorizar
los “bienes infinitos” y no los “bienes finitos”.

El proyecto de una sociedad ecosocialista alternativa al neoliberalismo
exige revisar, después de la caída del muro de Berlín los aspectos
teóricos y prácticos del socialismo real, sobre todo desde el punto de
vista de la democracia participativa y de la preservación ambiental.

El ecosocialismo se caracterizaría por la capacidad de incorporar el
concepto y las prácticas de igualdad social y desarrollo sustentable a
partir de experiencias de los movimientos sociales y ecológicos, así como
de la revolución cubana, del levantamiento zapatista de Chiapas, de los
asentamientos del MST, etc.

Es vital incluir en el proyecto y en el programa los paradigmas emergentes
actuales, como ecología, indigenismo, ética comunitaria, economía
solidaria, espiritualidad, feminismo y holística.

Este sueño, esta utopía, esta esperanza que llamamos ecosocialismo no es sino la continuación de las esperanzas de aquellos que lucharon por la
defensa de la vida como Chico Mendes y Dorothy Stang, dos luchadores
cristianos que dieron sus vidas por la causa de los pobres, de los
explotados, de los indígenas, de los trabajadores de la tierra y de los
pueblos de la selva.