DE PUNTA DEL ESTE A PUERTO ESPAÑA
Por Manuel E. Yepe
Hace algunos días falleció en La Habana, a la edad de 91 años, Carlos
Lechuga, una de las figuras cimeras del periodismo y la diplomacia
cubana. Era un consagrado periodista cuando se incorporó a las filas
clandestinas del Movimiento revolucionario 26 de Julio liderado por
Fidel Castro y se mantuvo muy activo en las relaciones internacionales
de su país hasta el último aliento.
Fueron momentos culminantes de su popularidad y merecido prestigio el
haber sido el periodista que anunciara ante las cámaras de la
televisión la fuga del tirano Fulgencio Batista y el triunfo de las
armas populares, así como el embajador cubano en la Organización de
Estados Americanos cuando, en 1962, la Isla fue expulsada de ese foro
por exigencia de Washington.
Esta última acción estadounidense, momento culminante del largo
período de ejercicios encaminados al aislamiento de Cuba en la arena
internacional, se considera, paradójicamente, un trofeo de la
diplomacia cubana que, a partir de entonces, pudo desplegar sus alas
con mayor libertad y brillantez.
La exclusión arbitraria de Cuba de la organización hemisférica que
Washington controlaba a su antojo, terminó por aislar a la propia
superpotencia, no solo en el continente, sino también a nivel global,
perjudicándole, incluso, en los vínculos con sus aliados
estratégicos.
La vergonzosa maniobra ocurrió en Punta del Este, Uruguay, a donde la
Casa Blanca convocó, a partir del 22 en enero de 1962, a los entonces
21 miembros de la O.E.A.
Apenas diez meses antes había fracasado la invasión a Cuba por la
bahía de Cochinos, organizada por la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) estadounidense que se valió de mercenarios cubanos reclutados
entre ex colaboradores del tirano Batista y otros
contrarrevolucionarios emigrados. La derrota en las arenas de Playa
Girón fue humillante para el gobierno de los Estados Unidos,
acostumbrado a regir de manera irrestricta en el hemisferio.
Una crónica del periodista Guillermo Almacauri, transmitida por la
agencia española EFE, ofrecía el 18 de enero de 1962 un cuadro del que
reproduzco algunos párrafos:
“Diplomáticos de 21 Repúblicas del hemisferio Occidental se reunirán
el próximo lunes para tratar sobre la situación en Cuba.
“La Organización de Estados Americanos, que hasta hace poco se
enorgullecía de que todas sus decisiones habían sido tomadas siempre
por unanimidad, ha tenido diferencias en relación con la cuestión
cubana. Cuando sus 21 delegados se reunieron en Washington, el 4 de
diciembre, para decidir la celebración de la conferencia de Punta del
Este, dos países, Cuba y México, votaron en contra y seis se
abstuvieron: Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y Ecuador.
“Solamente dos grandes países, Venezuela y Colombia, y las pequeñas
Repúblicas de la América Central, votaron, con los Estados Unidos, a
favor de la conferencia, convocada para tratar sobre la posible
imposición de sanciones colectivas contra Cuba.
“Brasil, que parece estar dispuesto a mantener su posición de
coexistencia (…), Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Ecuador y
México, en diversos grados, se oponen a la imposición de sanciones
colectivas contra Cuba y mantienen el principio de no intervención y
autodeterminación. Las otras trece repúblicas, encabezadas por Estados
Unidos, todas ellas a favor, no sólo de la imposición de sanciones,
sino también de dar a Cuba un ultimátum para que enmiende su postura
si no desea ser expulsada de la Organización de Estados Americanos…”
No obstante estas evidentes reticencias, Washington logró, con sus
habituales métodos, la aprobación y posterior cumplimiento de los
acuerdos de ruptura colectiva de las relaciones con Cuba por todos los
países que integraban entonces la OEA, salvo por México, cuyo gobierno
de entonces resistió valientemente los embates. Canadá y los países
del Caribe anglófono no formaban parte entonces de la OEA.
Cuarenta y siete años después, las naciones que hoy forman parte de lo
que hace algunos años fue apodado “el ministerio yanqui de colonias”,
están envueltas de una u otra forma en un proceso de rescate de sus
soberanías y muchas de ellas tienen gobiernos llevados al poder por
voluntad popular en virtud de sus pronunciamientos independentistas.
Es en tal contexto que tendrá lugar la V Cumbre Hemisférica de las
Américas del 22 al 25 de abril en Puerto España, capital de Trinidad y
Tobago.
El escenario se dibuja complejo con un nuevo Presidente en Estados
Unidos comprometido con un programa de cambios que le confiere gran
autoridad en la ciudadanía y las instituciones de su país, pero cuya
viabilidad no puede garantizarse por su conflictividad con los
intereses corporativos y del complejo militar que han fijado
tradicionalmente los límites en las políticas de la superpotencia.
El fantasma de la ausencia de Cuba rondará la sala donde tendrá lugar
la Cumbre hemisférica.
¡Cuánto le habría gustado a mi amigo, el profesor Carlos Lechuga
Hevia, pronosticar los aconteceres y desenlaces de este cónclave!










